Opinión| Marcelo: De la discreta timidez al desafío de la ofensiva

Dositeo Javier Rodríguez

Max Gallo escribió una de las biografías noveladas más espléndidas, de esas que te atrapan desde sus primeras palabras; por la sencillez y el estilo de la narración. En “César Imperator” describe de forma magistral el episodio cuando Julio César decide finalmente cruzar ese riachuelo llamado el Rubicón: “César se acerca al puente, y a cada paso que da siente que su pecho se abre, se llena de fuerza, y que su cuerpo se lanza hacia adelante…Se vuelve hacia sus cohortes…Vayamos allí donde nos llaman los signos de los dioses…exclama- Alea Jacta est. La suerte está echada”.

El cierre de diciembre está siendo marcado por una realineación de los actores y las fuerzas al interior de Morena; si bien es cierto que el presidente con la marcha y mitin en la plaza de la Constitución en la ciudad de México del 27 de noviembre con motivo de los cuatro años del gobierno de la 4ta. Transformación retoma la iniciativa política que ha mantenido en lo que va de su gestión y que los organizadores de la “otra marcha” que se movilizó en torno a la defensa del INE bajo la consigna “el INE no se toca” hashtag que se convirtió por cierto en trending topic, intentaron arrebatarle pero fracasaron por lanzarse nuevamente en forma reactiva sin previa planificación para la realización secuencial de acciones que les permitiera ir de menos a más en la construcción y consolidación de un movimiento que fuera incluso más allá de la personificación del INE; lo que nos indica que el presidente está de vuelta y otra vez tiene el control.

Sin embargo, actores como Ricardo Monreal salió para presentar el programa “Reconciliación por México” y para dejar prueba de congruencia con tal planteamiento no acompaño a la marcha al presidente. Mientras la oposición se quedó inmóvil carente de una respuesta frente a la movilización pro-presidencial. Marcelo Ebrard, otro de los actores al interior de Morena, dio inicio a una nueva ruta en su estrategia al celebrar la toma de protesta a los 300 comités distritales de apoyo de todo el país; esto lo condujo en forma automática a dar el siguiente paso al solicitar a Mario Delgado abra la convocatoria para que los aspirantes internos de morena a la candidatura para la presidencia de la república debatan de cara a su militancia y la sociedad, el otro tema que con habilidad puso sobre la mesa es el de separarse de los cargos que actualmente ocupan.

Estas tres acciones muestran un giro de 180 grados en la estrategia Ebradorista, aunque débil todavía, ahí está la insinuación clara que deja atrás ese roll muy propio de la política de los tiempos de la hegemonía priista que se sintetizaba en frases como aquella atribuida al líder cetemista Fidel Velázquez “el que se mueve no sale en la foto” talvez porque aún le queda algo de “el priista que todos llevamos dentro” para citar a María Scheler y Nacho Lozano, o por respeto a las reglas no escritas del poder que forman parte del quehacer común de quienes se dedican a la política que marcan que “primero esta el 1 y luego esta el 2” o aquella que al abrir la primera página de las 48 Leyes del Poder indica “Nunca le haga sombra a su amo”; un roll del que tampoco han estado exentos Claudia Sheinbaum como Adán Augusto López.

El estar siempre un paso atrás le ha representado a Ebrard uno de los mayores obstáculos para alcanzar y despegarse de su principal competidora a vencer, tal como lo registra la encuesta publicada por el Financiero el 22 de noviembre y que lo ubica en claro proceso de estancamiento con el 40% entre octubre y noviembre en opinión favorable frente a un despunte de Claudia Sheinbaum que paso del 45 al 47% respectivamente; en cuanto a las preferencias de la población en general, mientras Sheinbaum logra subir un punto colocándose con el 28%, Ebrard cae 3 quedándose con el 24%. En la encuesta del Reforma por igual, Sheinbaum obtiene el 31% de apoyo ante el 25% de Marcelo Ebrard. Resultados que no son en ninguna forma producto de la casualidad o motivo para descalificar a las empresas que los realizaron, sino entender que son fruto del escaso para no decir casi nulo activismo y movilidad que en términos estrictamente políticos ha tenido Marcelo Ebrard.

Pero tal parece que esa etapa se acabó, las tres acciones que ya comentamos no lo colocan estar ya del otro lado, sino en un proceso de transición; para dar el salto cualitativo de la marcada discreción y timidez con que se ha conducido en estos cuatro años de gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador para ir abriendo ciertas ventanas que le permitan insertarse con mayor intensidad y colocar temas en la agenda mediática del país.

Por el momento dos de sus acciones fueron bien recibidas por los medios de comunicación y como era de suponerse produjo ya las primeras reacciones tanto de la puntera como de Adán Augusto; en relación con los debates ambos respondieron que no bajo ardid que no han iniciado los procesos internos de selección de candidatos marcados legalmente por las leyes, y respecto a la propuesta de renunciar a los cargos Sheinbaum reviro diciendo que en su caso fue electa por el pueblo.

Como se puede observar, se están conformando dos grandes bloques; por un lado, esta Claudia Sheinbaum y Adán Augusto López, que bien se podrían ubicar como el grupo de los duros y, por el otro, el integrado por aquellos que tienen un perfil más moderado en el que está Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, esté último más disruptivo y políticamente incorrecto para los cánones de Morena al grado de endilgarle el adjetivo de traidor.

¿Terminará Marcelo por cruzar el Rubicón? Para tener la capacidad no sólo de abrir las ventanas sino la puerta principal que lo conduzca a la candidatura de Morena y de ahí al triunfo de la presidencia de la república, ¿o estas tres acciones se quedarán como un simple amago de ir más lejos para después volver nuevamente dos pasos hacia atrás? Solo nos resta advertir que pasar de la discreta timidez a la ofensiva es un desafío que en política no tiene boleto de regreso.

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