La aniquilación de lo literario en Guerrero

Por Ian Solís

La dificultad a la que se enfrenta un guerrerense cuyo objetivo es tener un encuentro con lo literario, ha escalado a proporciones superlativas. Guerrero para los entusiastas de las letras se ha convertido en un lúgubre espacio, donde se cuenta con dos únicas opciones; la resistencia, que supone una ardua osadía hacia la búsqueda de escasas librerías, bibliotecas, material bibliográfico de fidedigna calidad o la resignación hacia esta abolición sistemática de la literatura. Una prohibición que no sólo afecta a la sociedad versada en la materia, adscribe a esta problemática a todos los congéneres; a los niños, quienes son el futuro inmediato de una nueva sociedad, se les está impidiendo el acceso a este arte. Un afamado aforismo menciona que si uno no lee no pasa nada, pero que si uno lee pasa mucho. La cita anterior está lejana a la equivocación; la literatura permite el despojo del mundo actual y traslada hacia cualquier inimaginable escenario, es capaz de traer a las grandes mentes del pasado y ofrecerte sus ideas como si estuvieras en plena tertulia con ellos; la literatura, por sí sola es sinónimo de libertad; cambia vidas, promueve el libre pensar, te adentra en el cuestionamiento de tus ideales, sesgos, dogmas. La literatura es, en esencia, herramienta emancipadora del adoctrinamiento.

No faltará el incauto que, pretendiendo ofrecer dialéctica quiera refutar lo mencionado anteriormente con un desgastado postulado, aludiendo a una supuesta solución, sentenciando que tal vez no haya tantas librerías, bibliotecas, hemerotecas y centros de difusión literaria, pero que, la ciudadanía cuenta con la posibilidad de conseguir obras literarias a través de plataformas digitales, añadiendo que el que no quiere leer es porque de plano sólo busca pretextos. Este argumento carece de una conciencia de clase, y resulta imprescindible mencionarlo, porque para infortunio de nosotros, es una premisa que se repite constantemente cada vez que se expone esta problemática. Señalar que mientras se cuente con acceso a internet logramos solucionar esta cuestión generada por la negligencia gubernamental, sería maquillar de resolución una afirmación que denota grados abismales de clasismo. Sería ignorar por completo a los estratos sociales donde el acceso a internet es una aspiración y nada más; una utopía imaginable pero inalcanzable. Los ignorados, marginados, segregados y siempre invisibilizados serían entonces, los que por genuina apatía no consiguen un ligero contacto con lo literario, no por el nulo acceso con el que cuentan para una renta mensual de internet, no por los inexistentes programas para el fomento a la lectura, ni por imaginarias donaciones de libros por parte de los ayuntamientos que constantemente buscan promover la literatura guerrerense, o ya ni guerrerense; nacional, iberoamericana o universal, pero no, es más fácil asegurar que aquí en Guerrero no se lee y ni se promueve la literatura porque a la gente no le gusta leer, antes que señalar a los agentes responsables de esta situación.

Porque para literatura, la nuestra. Pocas entidades pueden presumir de ser tierra de grandes escritores como Ignacio Manuel Altamirano, Juan Ruiz de Alarcón o de haber criado a Elena Garro, quien pasó su infancia en Iguala, y donde se dice, basa gran parte de su obra Los recuerdos del porvenir. Ellos apenas y se mencionan, de vez en cuando se ven calles con sus nombres, a lo mucho una talla policromada de su fisionomía, de ahí en fuera, ni se sabe quienes son, ni se ejerce una lucha por cultivar en nuestra sociedad guerrerense un arraigo hacia la obra de estos destacados escritores. Jamás se ha visto la iniciativa por plantar islas,círculos o cafés de lectura, donde público en general pueda escuchar obras como El zarco o La verdad sospechosa, y se pueda entablar una dialéctica a partir de sus apreciaciones sobre la obra. Esta actividad en gran medida auxiliaría a combatir al decifit de lectura que impera en Guerrero, compartiendo de una amena forma el gusto por la lectura a la población en general, enfatizando la atención en  los niños que, dentro de su dependencia educativa —o los que no se encuentran adscritos a un sistema educativo— apenas están enseñándoles a leer, porque es bien sabido que muchas veces la misma sistematización de la literatura dentro de los institutos educativos termina por alejar a los infantes de la lectura. Se les presenta de manera autoritaria, monótona, apática, lo que , a la postre, desencaneda la deserción de lectura en los infantes, prospectos de un futuro donde tal vez pudieran hacer de esta arte su pasión. 

Ahora bien, a pesar de los múltiples obstáculos a los que se enfrenta el individuo guerrerense que por razones ya exhibidas de forma fehaciente, carece de un acceso al acervo literario, existen anomalías que han resistido al pie del cañón el nulo incentivo que tiene para ellos la secretaría estatal de cultura. Por supuesto destacan casos de escritores que han salido del estado para forjar una larga trayectoria dentro del rubro literario; figurando dentro de casas editoriales prestigiosas, contando con una selecta comitiva de lectores de la que se ha hecho acreedor, y navegando con bonanza sobre el mar de las letras. Es plausible la noble lucha que este grupo de escritores ha tenido para lograr su cometido; saliéndose de casa para perseguir un sueño que en Guerrero, su estado natal es quimérico, y es aquí, en el campo de la marginación, donde se maneja el segundo grupo de agentes literarios; los que permanecen en el estado, alimentándose de las migajas que el estado esté en disposición de brindar (becas, premios).

Las becas son herramientas que le permiten al escritor la obtención de tiempo; tanto para leer como para producir escritura creativa, mientras que los premios fuera de otorgarle distinción al reconocido beneficiario mediante una presea, lo que realmente genera es que el escritor vaya haciéndose de un nombre para el abrir de puertas laborales y se beneficié de la difusión de su obra.

 Hasta resulta melódico leer el proceso mediante el cual se le otorga valía a una merecida obra, pero esta sinfónica labor de premiación, dentro de nuestra entidad es precaria, son contados los premios que ofrecen una grosera cantidad que osan adjetivar como modica, cuando está lejos de serlo. El resultado de un estado sin público ni mercado, que a su vez, no cuenta con público ni mercado por el estado de abolición literaria que ha perpetuado a nuestra región desde hace décadas. Porque las letras aquí no dejan, aquí a lo que se destinan fondos es a lo que remunera bolsillos, aquí hay que invertirle al turismo, porque ahí está la gallina de los huevos de oro, un sector que lleva décadas siendo paupérrimo, que vive de los recuerdos del siglo pasado, cuando éramos el destino paradisiaco por excelencia y no un estado altamente delictivo, pero sigamos viviendo de esa mentira sexenio tras sexenio, sigamos acrecentando el pensamiento mágico que señala el arribo de un día, que por mera coincidencia volvamos a ser de los mejores destinos turísticos en el país, sigamos desfalcando al estado, solventando a través de subsidios a la industria hotelera, porque ahí es donde está el “varo”. No en la difusión y promoción del arte, no en el desarrollo de jóvenes escritores; aquí la visión gubernamental no comprende la función social que tiene el artista y su obra, no le interesa saber de lo que es capaz una obra literaria en la ciudadanía, le resulta ajena la función emancipadora del arte. Sigamos cercenando nuestro arte guerrerense, porque total, aquí sólo interesa la explotación de lo turístico. Porque una vez más, para infortunio de nosotros, toca leer sobre esto que pudiera ser, pero hasta la fecha no es.

A continuación, un servidor comparte con ustedes, mis congéneres lectores, mi labor social como escritor guerrerense; el acercamiento hacia la lectura y la divulgación de lo literario, que falta hace en nuestra bella entidad. Por estos motivos, oferto una fábula corta de mi autoría, esperando que sea afín a ustedes,y puedan leerla a cuantos niños deseen:

El viejo pintor 

Había una vez una muy bonita playa, lejana a la ciudad; un paradisíaco lugar donde cualquiera podía ir a nadar. Ahí vivía un señor que le gustaba pintar el alba y atardecer, qué día a día se postraban ante sus ojos. Sus pinturas al óleo sobre lienzo eran bellísimas y toda la gente que visitaba esa playa se lo decía: Deberías exponer tus pinturas, la gente en la ciudad te amará porque pintas como nadie —le comentaban los visitantes que al salir de las olas observaban su pintura—.

Un día se armó de valor y fue a buscar una galería que le permitiera exponer sus pinturas y la encontró porque le dijeron que pintaba como nadie. Ahí estuvieron hasta que un hombre rico le ofreció comprarle la pintura, el viejo pintor al principio no quería, él solo deseaba que la gente viese aquel bello horizonte que desde su casa apreciaba, pero el hombre rico le convenció con mucho dinero y le preguntó dónde era aquel paisaje tan hermoso que había pintado, el viejo respondió que en su casa, a las afueras de la ciudad y el hombre rico pagó sus cuadros y procedió a retirarse.

A los pocos días llegaron enormes máquinas a la playa del viejo, destrozando palmeras y sembrando un ruido abismal. El viejo salió de su choza sólo para sorprenderse al ver al hombre rico; éste se acercó y le dió las gracias,mencionó que desde que vio el cuadro, se le vino a la mente una idea innovadora; construir sobre aquel paisaje unos edificios donde gente rica quisiera vivir, porque el paisaje era hermoso como ninguno.

No pasó mucho tiempo para que el lugar se llenara de edificios, tantos que ya no se podía distinguir aquel bello horizonte, así que el viejo procedió a retirarse del lugar. Se fue muy lejos de la ciudad, donde ninguna máquina lo pudiese hallar. Ahora vive en un bosque de coníferas, allí sigue pintando sobre lienzo el tan bello paisaje que tiene frente a su casa, esperando a que algún día, alguien quiera comprarle sus cuadros, porque pinta como nadie.

                                                                                                                   

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