Opinión| La circunstancia de las juventudes

Por Marco Antonio Adame Meza.

Hace unos meses, se publicó el libro: Así no es (2024). Un trabajo presentado por la politóloga Viri Rios y el economista Ray Campos. Se trata de una investigación que aborda, a través de las creencias sociales, temas como la meritocracia, la clase media, el clasismo, los salarios y los impuestos.

Es un trabajo que dibuja estos temas desde las ideas construidas a través de los años y muy arraigadas en el imaginario colectivo de México. La investigación es el resultado de una serie de encuestas y una profunda labor de minería de datos. También se trata de un documento que subraya la contundente realidad nacional. Por ejemplo, México es el cuarto país más desigual del mundo, donde el 85% de las personas perciben el salario mínimo (INEGI, 2023) y el gasto público es menor que la mayoría de los países (WorldDevelopment Indicators, 2021).

En ese contexto se presentan cada uno de sus capítulos en el que subraya las características sociales de México, contrastada con las ideas, muchas de ellas prejuicios, que entre otras cosas detienen el análisis objetivo sobre muchos desafíos sociales y permean desafortunadamente muchas de las decisiones públicas. Entre los mitos que aborda están, por ejemplo, el que los jóvenes son flojos, y que por eso razón ganan menos. Se trata de esa idea de que a las juventudes ya no les gusta trabajar “como antes”.  

En apoyo a este pensamiento se encuentra el 45% de los mexicanos. Entre los sectores que sostienen con mayor fuerza esta creencia, están las personas que se consideran, se autoperciben, como clase media; territorialmente se piensa más en esta idea en la región centro norte del país y; también con mayor presencia en la generación millennials

Para refutar este argumento, los autores sostienen los siguientes datos:

En principio, que los jóvenes en la actualidad destinan más horas al estudio, pues de 2005 al 2023, las horas semanales han pasado de un promedio de ocho a un promedio de diez. Lo que representa un aumento del 20%. Una muestra de un esfuerzo a la formación profesional y adquisición de herramientas técnicas. Sin embargo, el 58% de los jóvenes con estudios superiores está laborando en actividades en las que no se requiere título universitario. 

En cuanto a los jóvenes que no estudian ni trabajan, un sector estigmatizado en muchos casos, ha reducido su presencia en la población, en 2005 representabanel 25% y en la actualidad el 20%. Evidentemente, como en todos los casos, el camino por delante es largo. En ese sentido, los autores sostienen que, no es que los jóvenes trabajen menos, sino que ganan menos trabajando el mismo número de horas. 

Aunado a lo anterior, un dato importante, es que las condiciones para adquirir una propiedad se han complejizado en México. Han aumentado el valor de las viviendas en un 225%, mientras los salarios de los jóvenes han aumentado un 19%. Este último dato, resulta esclarecedor, no es que las juventudes tengan menos ánimo, poco ímpetu, falta de iniciativa, lo que pasa es que la pendiente cada vez es más empinada. 

Si a nivel nacional, para las juventudes, el panorama es cuesta arriba, en Guerrero se agudiza. En la entidad, el 36.4% de jóvenes presenta carencia por acceso a los servicios de salud. En cuanto a la pobreza multidimensional el 68.6% de la población joven se ubica en esa condición. De igual forma, podemos subrayar que el 23.4% se encuentra en situación de rezago educativo (UNFRA, 2019). Una situación compleja. 

En la historia de las ideas políticas, desde el pensamiento clásico, a la juventud se le ha observado como apasionada e impetuosa, llena de deseos y emociones, comparándola con una fuerza que necesita ser guiada y moderada para alcanzar su plenitud. Una mezcla de intensidad y vitalidad. Por ejemplo, en Ética a Nicómaco (Aristóteles) la juventud es una etapa llena de potencial y energía, un espaciovibrante. Pero las situaciones que observamos para este sector en México, parece de resistencia al ambiente dinamizador de la juventud. Por un lado, un sector dispuesto a la transformación en condiciones de echar vuelo, y por otro, un contexto que retiene sus alas.

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