Redacción|Enterado.mx
¡A todos nos ha pasado, paisano! Después de una buena comida, sobre todo si andamos disfrutando los ricos platillos de Acapulco o la gastronomía de Chilpancingo como unos deliciosos mariscos, un sabrosísimo pozole o unos taqueros dorados llega esa pesadez después de comer que nos tumba. Le decimos el famoso mal del puerco, ¡y en el IMSS Guerrero nos explican por qué sucede y cómo evitarlo para que sigas disfrutando al máximo de nuestra tierra!
Según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Guerrero, ese mal del puerco, también conocido como marea alcalina, es una reacción de nuestro cuerpo a comer de manera rápida y abundante alimentos ricos en harinas, carnes rojas, mucha sal, azúcares refinadas y grasas. ¡Aguas con los atracones después de un buen ayuno!
El doctor Ángel Gómez Carbajal, del IMSS Guerrero, detalla que al comer en exceso, nuestro estómago produce más ácido y el cuerpo más bicarbonato para neutralizarlo. Para hacer este «intercambio» químico, el cerebro recibe menos sangre, ¡y ahí viene esa somnolencia extrema que nos deja KO! Esta pesadez después de comer puede durar desde unos minutos hasta dos horas, ¡tiempo valioso que podrías estar disfrutando en la playa o en un paseo por Chilpancingo!
Pero tranquilo, paisano, ¡el mal del puerco se puede evitar! La clave está en adoptar hábitos saludables desde la infancia: una alimentación balanceada y saludable con muchas frutas, verduras, pollo, pescado, y moderando la sal y las grasas. ¡No olvides tomar mucha agua natural y decirle adiós a las aguas azucaradas y los refrescos!
El IMSS Guerrero también nos recuerda que si esta pesadez después de comer es muy frecuente, ¡no lo dejes pasar! Visita a tu médico familiar para descartar que no se trate de algo más serio, como la diabetes mellitus. La resistencia a la insulina puede generar síntomas similares.
Y un último consejo para evitar el mal del puerco mientras disfrutas de Acapulco y Chilpancingo: ¡no te tires a la hamaca o te sientes mucho tiempo justo después de comer! Ayuda a tu digestión caminando un poco y tomando mucha agua. ¡Así podrás seguir disfrutando de la brisa marina o del ambiente de nuestra capital sin esa somnolencia extrema!

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