Médula| ¿Casi el paraíso legislativo?

Mientras el drama entre Jacko y Yoloczin se desarrolla, aumenta en Acapulco la presencia de Ricardo Salinas

Por Jesús Lépez Ochoa

Es sano. Si el diputado Joaquín Badillo Escamilla tiene dudas sobre el ejercicio de los recursos públicos ejercidos por el Congreso de Guerrero en la anterior legislatura, la Auditoría Superior del Estado, a la que el Poder Legislativo tiene la facultad de supervisar, debe aclarar las interrogantes.
Lo que no sería bueno, es que la motivación del legislador fuera descarrilar a la hoy diputada federal Yoloczin Domínguez Serna en la carrera por la candidatura de Morena a la alcaldía de Acapulco, a la que él mismo Jacko Badillo aspira.
Eso deslegitimaría una genuina demanda de transparencia y rendición de cuentas, y degradaría la investidura legislativa y sus facultades a viles herramientas de golpeteo político.
De ahí el llamado del actual presidente de la Junta de Coordinación Política y coordinador del grupo parlamentario de Morena, Jesús Urióstegui García, a ser responsables con las observaciones a la cuenta pública de 2023, cuando Yoloczin presidía la Jucopo.
Esta ya fue aprobada por la Auditoría Superior del Estado pero Badillo ha expresado dudas respecto a que con más recursos ejercidos en 2022 y 2024, en el año 2023 se revisó un porcentaje menor, por lo que Urióstegui deslindó que “no se trata de un tema político, sino técnico”.
Cuesta trabajo creerlo así cuando involucra a dos aspirantes, no solo del mismo partido, sino también del mismo grupo político, a una misma candidatura, en un momento en el que ha trascendido que la comisión de encuestas de Morena aplicará un primer sondeo con miras a 2027.
Y cuando vemos que comienza a cobrar presencia y fuerza en Acapulco un tercer competidor, que no es para nada menor. Ricardo Salinas Méndez, es oficial mayor del gobierno de Guerrero, y un personaje muy cercano a la gobernadora Evelyn Salgado y al senador Félix Salgado Macedonio, jefe político, hasta donde se sabe, de Jacko y Yoloczin.
La suspicacia de que el felixismo haya decidido a quien impulsará para la candidatura en Acapulco, y Jacko sea el encargado de bajar a Yoloczin para impulsar a Salinas, cabe. Pero aquí no metemos las manos al fuego por nadie.
CASI EL PARAISO
En 1956 Luis Spota escribió un bestseller recientemente llevado al cine el año pasado. Casi el paraíso. El hijo de una prostituta se hace pasar por príncipe europeo y aquí, en Acapulco, conoce a un importante empresario mexicano, quien le confiesa que 30 años antes arriaba mulas, y que cuando entró a la revolución “odiaba a los ricos. Y ya lo ve, Dios me castigó haciéndome uno de ellos”.
Imposible no pensar en un Gerardo Fernández Noroña comprando casa de lujo en Tepoztlán, vehículos Volvo y viajando en primera clase por el mundo; o en un Adán Augusto López obligado por investigaciones periodísticas a confesar sus millonarios ingresos por actuaciones notariales y actividad ganadera, dice él.
Adán no arriaba mulas, fue gobernador de Tabasco y secretario de Gobernación, uno de los prominentes miembros de esta Cuarta Transformación, a los que parece que Dios se empeña en “castigar”, igual que a los nuevos ricos del priísmo emanados de la revolución.
¿Habrá sido el Congreso de Guerrero casi el paraíso para Yoloczin? También cabe la suspicacia, pero tampoco meto las manos al fuego por Jacko.
En redes sociales circulan textos anónimos que señalan el supuesto enriquecimiento de una, y las presuntas malas prácticas empresariales del otro, en un golpeteo que por el momento los desgasta a ambos.
Y es que mientras el auditor Marco César Paris Peralta no ofrezca una explicación técnica sobre su criterio de a mayores recursos menor revisión, que no parece lógico, el tema será político, al tratarse de dos personas que tienen la misma aspiración… política.
Es inevitable. Obviamente alguno de los dos, saldrá más afectado cuando eso suceda. Y de paso el auditor.
Dijo el emperador Marco Aurelio en sus meditaciones que es más reprobable el que obra mal por placer que el que obra mal con pesar, porque el segundo puede hacerlo por una injusticia, pero el primero lo hace conducido por su propio apetito.
¿Será Jacko movido por una injusta revisión, Yoloczin víctima de una injusta acusación, o alguno de los dos, o incluso ambos, se dejaron conducir por sus propios apetitos políticos?
Me quedo con el slogan en la portada de Casi el paraíso de Luis Spota. “En este reino todo lo que brilla es falso”. ¡Qué buena novela!

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