Celeste Hernández | Enterado
El empresario discotequero Tony Rullán Ditcher se deslindó de las acusaciones publicadas por el periódico Excélsior, donde se le relaciona presuntamente con un grupo delictivo que opera en el puerto de Acapulco.
En conferencia, calificó la información como falsa y difamatoria, por lo que adelantó que emprenderá acciones legales contra el medio de comunicación. Asimismo, informó que ya solicitó formalmente su derecho de réplica para responder a los señalamientos.
Rullán Dircher sostuvo que nunca ha sido requerido por alguna autoridad ni enfrenta investigaciones o procesos judiciales relacionados con delincuencia organizada.
“Aquí me tienen. Si me hubieran llevado, lo normal es que yo no estaría aquí. Te tienen que investigar, es un proceso largo. Aquí estoy, yo no le tengo miedo a nada ni a nadie porque no he hecho nada. Todo es una injuria”, expresó.
El empresario señaló que la publicación estaría basada en información obtenida de los llamados “Guacamaya Leaks”, documentos presuntamente te hackeados a la 26 zona militar, donde, aseguró, la referencia corresponde a una persona que trabajó para él como jefe de escoltas y no a su persona.
Explicó que no puede responsabilizarse por las actividades que hayan realizado excolaboradores después de concluir su relación laboral.
“El jefe de escoltas cuyo nombre aparece en esos documentos trabajó conmigo, pero yo no puedo ser responsable de la gente que trabajó para mí. Tengo un equipo de seguridad y si después de dejar de trabajar conmigo se van a otro lugar, yo no tengo ninguna injerencia”, afirmó.
El empresario rechazó conocer a las personas mencionadas en la publicación y aseguró que no existe evidencia que lo vincule con actividades ilícitas.
“No conozco a nadie, no tengo fotografías con nadie. Nunca me han requerido, jamás he tenido una averiguación abierta o una carpeta de investigación en mi contra. He crecido a la luz pública, Acapulco me ha visto crecer y todo el mundo sabe quiénes son mis socios y mis amigos”, manifestó.
Finalmente, insistió en que los señalamientos carecen de sustento y consideró que detrás de la publicación podría existir algún interés particular.
“Si yo fuera la persona que dicen, sería otra mi situación. Es una vil mentira, una blasfemia”, concluyó.

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