Opinión| A 500 años de resistencia


Por Misraim Olea Echeverría

El pasado 13 de agosto se cumplieron 500 años de la caída de Tenochtitlán ante soldados españoles y guerreros prehispánicos encabezados por Hernán Cortés, quien lanzándose a la aventura logró por la fuerza colonizar amplias regiones de lo que fue llamado “La Nueva España”.

Si bien es cierto Cortés y sus huestes no conquistaron todo el territorio, la conquista religiosa es un hecho innegable. En 500 años el sincretismo religioso le ha dado identidad a nuestra nación.

La colonización española duró casi 300 años, la Guerra de independencia iniciada por Miguel Hidalgo terminó con el control de la corona española y comenzó el largo proceso de unificación nacional.

México, país en el que los indígenas, europeos, asiáticos y afrodescendientes se mezclaron, sigue buscando la identidad nacional que nos ayude a ser uno solo.

200 años después del grito de independencia el Presidente López Obrador vuelve a dividir en dos grandes grupos al país y los clasificó como pobres, progresistas y partidarios de la 4T, herederos naturales de los indígenas oprimidos desde 1521 y los fifís, aquellos burgueses conservadores que llegaron en barcos, que son dueños de la tierra, los recursos, que oprimen y explotan. La 4T, hoy vencedora, reescribe la historia.

Son muchos años de esfuerzo por desmitificar a los héroes de nuestro país y ha costado aún más derrumbar la historia de los conquistadores que arrasaron con la cultura prehispánica, pero que dio vida a lo que ahora somos y conocemos.

AMLO, quien porta altanero un “detente” con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús (escapulario popular entre los soldados españoles de siglos pasados), exigió a España una disculpa por las aberraciones de la conquista.

López Obrador, el Presidente que expresó que la pandemia por COVID-19 había caído “como anillo al dedo” a su gobierno, calificó como desastre, cataclismo y catástrofe la llegada de la viruela y otras enfermedades epidémicas que contribuyeron con la caída de Tenochtitlán.

Obrador también pidió perdón a las víctimas de la colonización, aunque de ese tiempo ya nadie vive.

Entre contradicciones y ficciones el gobierno federal conmemoró com bombo y platillo la caída de La Gran Tenochtitlán, un hecho consumado como lo es la caída del meteorito que acabó con los dinosaurios.

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