
Por Jesús Lépez Ochoa
Tuvo toda la razón el presidente Andrés Manuel López Obrador cuando dijo en la conferencia mañanera de ayer martes que “hasta hacen el ridículo los corruptos”, justo unos momentos antes de que funcionarios del gobierno de Adela Román se exhibieran vergonzosamente como tales ante los medios de comunicación.
Más tardó el presidente Andrés Manuel López Obrador en advertir que no permitirá la corrupción en el próximo Ayuntamiento de Acapulco que en encenderse los focos rojos que indican que debió comenzar por el que hasta hoy preside Adela Román Ocampo.
Y es que mientras el presidente anda investigando y persiguiendo con toda razón la corrupción del pasado, y en su conferencia de ayer lo pusieron a condenar incluso la del futuro, los funcionarios del gobierno municipal de Morena hicieron evidente la que tienen en el presente.
Claro, en la actualidad tampoco hay que tener un cargo para participar en ese tipo de actos, el ex contralor también menciona a un sobrino de la alcaldesa Adela Román, a Víctor Román, de operar ese tipo de vergonzosos asuntos.
Lo que también es un hecho es que el cambio de contralor se da a unas semanas de entregar la administración al nuevo gobierno, lo que da lugar a una de las preguntas favoritas entre los seguidores de la llamada cuarta transformación: ¿Por qué no lo hicieron antes.
Se está vacunando pues, pero lo que queda claro es que el gobierno de Adela Román no es el mejor ejemplo de los principios de no robar, no mentir y no traicionar al pueblo.
La pregunta es si Abelina López Rodríguez se hará de la vista gorda y dejará pasar todas estas acusaciones, no hay que olvidar que una de sus primeras declaraciones como alcaldesa electa fue que ella no va a estar viendo hacia atrás como todos sus antecesores que han sido muy buenos para culpar a los anteriores mientras cometen las mismas irregularidades.
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