Opinión| Si lo amas cállate

Por Misraim Olea Echeverría

Uno de los elementos importantes en las democracias es la libertad de expresión, derecho humano que garantiza a las personas la posibilidad de disentir, informar y hablar de lo que quiera, siempre y cuando no afecte a terceros.

Los medios de comunicación juegan un importante papel en la actualidad, con la llegada de las redes sociales digitales y la participación de los medios en este espacio, se amplía su impacto.

Es cierto, hay quizá pocos medios que sean imparciales, siempre los directivos y dueños de los medios privilegian sus intereses, pero los reporteros, los que andan buscando la nota mandan lo que escuchan, lo que ven, lo que perciben de la sociedad.

Sí, los reporteros de los medios de comunicación distan mucho de ser Clark Kent y obviamente los directivos de los medios están muy alejados de J. Jonah Jameson, el jefe de Spider-Man.

Definitivamente idealizar los medios de comunicación y los reporteros es mucho pedir, lo que no es mucho pedir es dejarles hacer su trabajo; bueno o malo para los gobiernos es lo que hay y lo que ayuda a influir en la agenda pública y en la resolución de problemas.

Algunas voces quieren callarles, es posible que con dinero se logre, no dinero que les llegue a los reporteros, pero si que los directivos disfrutan. Esos son los costos de la democracia, la democracia cuesta y mucho, pero cuesta más cuando se va menguando.

AMLO tiene una relación con los medios, tratar de tropicalizarlo es un error. Mantengamos a los medios, pero activos, no como elementos del gobierno; aceptemos la crítica, como elemento externo, no como una parte del gobierno.

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